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Mostrando las entradas etiquetadas como placeres narrativos

El perseguidor - Leo Francisco Zendal

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EL PERSEGUIDOR      De momento, a mis diecisiete años cumplidos, soy el nuevo jardinero. Desde que Emilio, el hortelano, un viejo amigo de la familia, se marchó a la ciudad en busca de su salud perdida, soy quien está al frente de los cuidados del campus, de los parterres, viveros y huertos del antiguo colegio estatal. En casa siguen pensando que soy demasiado joven para asumir tal responsabilidad. No les oigo gran cosa; siento que lo hago bastante bien y la confianza me ha dado su mano.

Obsesión - Carlos Trujillo Ángeles

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OBSESIÓN      Karen llegó de turismo procedente de Alemania, sin imaginar que nunca más regresaría.

Un río llamado El Rucio - Julio Goicochea Zamora

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UN RÍO LLAMADO EL RUCIO      En esos tiempos, Macúl era una aldea rumorosa por las aguas de sus ríos. Después, todo se vivía casi adormilado por los fragantes aromas de los miles de eucaliptos que rodeaban las casas con sus huertas, donde todos sus habitantes —que no pasaban de veinte— se conocían y hacían buenas amistades. Ahí, una mañana, Lucrecia Rosales le dijo a su hijo Arnulfo:      —¡Alístate para que vayas al pueblo! Ponte el pantalón negro, ese que reciencito acabo de coser. Lo llevas a doña Trinidad Cerna, y le dices que le mando la mejor leña. La más oreada y lista para meterla al horno. ¡Dile que te pague buen precio!... y con eso, compras fósforo, sal y kerosene para la semana. Y si no quiere pagarte el precio... lo llevas a don Justino Merino. Él también hornea pan y compra leña.

Ouroboros - Freed Guerra Velásquez

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OUROBOROS      Ellas alzaron la vista y vieron el cielo iluminado de rojo y dorado mientras las nubes de humo negro danzaban; detonaciones y temblores sacudieron todo bajo sus pies mientras los vehículos de escape iniciaban el despegue. Una de ellas, cerró los ojos intentando pensar en cualquier otra cosa, intentó pensar en el lugar a donde escapaban, intentó pensar en las extrañas formas de vida alienígena que encontrarían allí fuera, pero no pudo, ella pensó en el fin del mundo.

A la sombra del queñual - Jonathan Flores Andía

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A LA SOMBRA DEL QUEÑUAL      Intimidante cual puma respondió con una pregunta:      —¿Y esto servirá para matar a los pajaritos del canchón? No supo plantear una respuesta. Había llevado la honda sólo porque le había pertenecido al Goyo y quien, sino Chano, para tenerla.      —No, Feliciano, te decía si lo querías sólo para enviar guijarros al cielo.      —¿Para qué al cielo?      —Pues…      La compungida cara de Aurora manifestaba un desconcierto absoluto. Temprano había encontrado el almizcle de la patrona derramado en el piso, y, aunque era poco probable que alguien reparase en la falta, sabía que era un indicio más del desahogo de Feliciano.      —Ve a la cocina, mira que te he preparado algo delicioso.      —¡Mentira!, cada vez que aquí hay algo bueno es para los patrones; y todo lo malo, para nosotros.

Más allá de la tristeza - Elpis

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MÁS ALLÁ DE LA TRISTEZA      Heme aquí nuevamente, luego de cinco años. Estoy justo en la reja del hogar que me vio partir a París. Me fui motivada por enorgullecer al hombre que me dio la vida, en sus últimos días en este mundo. El rottweiler que me lamió la mano derecha al tratar de destrabar la maleta en la reja de la entrada el día de mi partida ya no está; se fue tras su dueño a los días del entierro, agobiado por la tristeza.

Un año por siempre - Alvaro Sinarahua Odicio

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UN AÑO POR SIEMPRE      Abrí los ojos y aún dormía. El reloj buscaba sus manecillas en el invierno. Mis ojos borrosos divisaron una silueta cerca de mí, una curva perfecta, una línea entre la sombra y la poca luz. No había visto su rostro, sin embargo, estaba tan seguro que era ella. Sus cabellos rizados revoloteando en el espacio, sus piernas firmes y sus senos aún tiernos. Me acerqué unos centímetros y no sentí su respiración, no me alarmé. El ambiente no olía a muerte sino a esa paz que se siente después de hacer el amor, como pisando nubes. Una lámpara se entristecía al no prodigarnos su luz —la distancia lo entendía—. Mi mente calculaba las tres de la mañana, cuando vi su primer movimiento, sus piernas se frotaron y se ladeó para sumergir su rostro en la espuma de la cama. Entonces, sentí un crujido mortal, escuché sus labios moverse y sentí una vocal dibujada en sus labios. No discutí al aire, le cedí el paso a mis ojos que deseaban seguir observándola...

La silueta - Ricardo Méndez Crisóstomo

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LA SILUETA      —No te olvides de la cámara para la excursión de mañana —dijo Ray luego de despedirse.      —Está bien —contestó Shadell.      Con la concentración atenta en colgar la llamada y guardar su celular, no había escuchado a la persona que se le había acercado por detrás. Por supuesto, no es que hubiera sido normal que lo notara, pero esta vez, la muchacha quería que la notara, aunque se conformó con ver que su amigo llegaba temprano a su cita.      Un sonoro “¡buh!”, acompañado de un par de golpecitos con los dedos en los costados del muchacho, hizo que Shadell volteara con sorpresa y confusión, que pronto se convirtieron en una sonrisa nerviosa.      —¿Te asusté? —dijo Mayra mientras se tapaba la sonrisa que venía sosteniendo desde que su amigo había dado aquel salto tan cómico—, es decir, ¿en serio te asusté?      —No, ¿cómo crees? —respondió con ironía y saludó a la m...

Similitud - Pavel Muñoz Ayona

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SIMILITUD      No sabía por qué, pero en esas calles me ponía más nervioso; todos me miraban raro, en especial, los niños de los otros colegios, ¿sería por mi uniforme plomo? Yo más bien creo que es porque soy cholo, no sé bien qué significa esa palabra, a pesar que me la dicen a cada rato, no solo en esos lugares, sino también en el barrio donde vivo.

Zola - Salvador Briceño

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ZOLA      La besé. Ella no miró más que el brillo de mis ojos, luego se apartó de mí. Me confesó que no me quería, que no quería a nadie y volví a callarla con un beso, una mezcla entre sentimiento y pasión desbordó en mi interior hasta hacerse visible en mi pantalón, la pegué a mí, ella no se opuso, me mordió el labio inferior y dejó en mi boca un suspiro, un jadeo. Me apartó, me dio una bofetada, y desapareció. No entendí hasta ese momento lo que había ocurrido, tardé en comprender que me había enamorado perdidamente de mi creación, llegar al punto de fantasear con un personaje que uno ha creado… wow, debo estar volviéndome loco, pero uno lo siente tan real, siento que lo viví, sentí cómo sus dientes dejaron rojos mis labios… Zola, hermosa Zola.      Aún no voy ni en el cuarto capítulo de mi opera prima, el cual me llevará a un fantástico y fantasioso éxito, sin embargo, me siento tan arraigado, tan embelesado con la personaje principal, Zola. Qu...

El guapo - Ángel Michael Zárate

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EL GUAPO      Todo empezó con un escupitajo en su soupe à l’oignon. Ni ella misma se lo esperaba: recibió la sopa de manos del cocinero, agachó la mitra y  cubriéndose la boca pintada escupió.      (¡Yo la vi!).      La Marie-Neige (62 años) quería a su cliente, le adoraba, todas lo adoraban. A simple vista, el Guapo (68 años) era guapo, pero cuando abría la boca era uno más.      (Yo [72 años] diría más bien que le hacían creer que era guapo).

Fuera de tiempo - Carlos E. Luján Andrade

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FUERA DE TIEMPO      Era momento de decir las cosas claras, Braulio Vásquez estaba decidido a enfrentar el problema laboral del que era víctima. Había sido el contador por más de quince años y la injusticia que estaba a punto de cometerse en contra de él, tiraría al suelo toda su reputación. Él sabía que el gerente, el señor Anco, deseaba despedirlo; su sobrino era contador y quería ubicarlo en el puesto de Braulio, y estaba seguro que había armado semejante triquiñuela para embarrarlo. 

La loca de la muñeca de un solo ojo - Anthony Ccori Guerrero

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LA LOCA DE LA MUÑECA DE UN SOLO OJO      La gente la mira rara, algunos se burlan y otros la botan. Dominga camina sin rumbo por las calles polvorientas de San Juan de Miraflores. A ella la ven como la loca de harapos. A diferencia de otros locos, ella no lleva consigo un costal, sólo una muñeca con un ojo. La gente la tilda de la loca de la muñeca de un solo ojo, pero nadie sabe porqué esta mujer se volvió así.      Justino Quispe y Dominga Huamán llegaron a Lima desde su Ayacucho querido, aunque no tenían dinero eran una pareja feliz, pero les faltaba algo para sellar ese matrimonio, un hijo, era algo que se les negaba, habían tratado por años y Dominga no quedaba embarazada, ya habían perdido las esperanzas porque ambos tenían 46 años.

Treinta y tres - Manuel Azpilcueta García

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TREINTA Y TRES      El centro del campo deportivo estaba iluminado por los faros nuevos de su auto y él sentía mucho orgullo por ser el mejor.      El bullicio en la que se había convertido la celebración por el partido ganado en el campeonato inter barrial de la zona noroeste de la ciudad al poderoso equipo “Los Cocodrilos”, era un motivo de celebración, además se sentía a gusto con sus amigos que lo reconocían por su buen desempeño en la delantera más goleadora de la temporada, eso le gustaba. Las botellas de cerveza surgían de una caja, como los artilugios de un sombrero mágico, eran interminables y habían convertido a todos los futbolistas en eufóricos narradores de anécdotas. Le punzó en un momento de lucidez, la advertencia de su mujer que tenía desde aquella mañana en que salió de casa y se le volvieron a la mente las interminables discusiones por culpa del alcohol y las amistades. Prometió cambiar, lo intentaba, pero sus costumbres y vici...

El nazi - Carlos Trujillo Angeles

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EL NAZI      Todos lo odiábamos, pero nos encargamos de él. Era el último nazi de su pelotón. Llegó a nosotros en busca de refugio. Lo encontré escondido en el granero. Éramos una familia de campesinos. Tuvimos suerte con los nazis al no ser judíos ni ayudar a ninguno durante la contienda. Sabíamos que la guerra llegaba a su fin. Los soviéticos llegaron por el este, eliminando cuantos nazis se cruzaban en su camino. Los alemanes hicieron la retirada. Pero no todos pudieron hacerlo en grupo, como nuestro desafortunado protegido. Varias veces vinieron soldados rusos a preguntar si habíamos visto algún nazi en los alrededores. Al principio, papá estaba tentado de entregarlo, pero mamá le convencía de no hacerlo.

Mitocondria - C. J. Scotto

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MITOCONDRIA Mes 2      El Doctor sabía que bajo las premisas de las ciencias naturales, nada es tan fácil como parece. La regla no escrita acerca de que cuanto más se profundiza en el conocimiento más lejos se está del saber y más excepciones se encuentran. Es así que ahora la nueva tecnología permitía actualmente la edición de un gen de interés mediante una novedosa técnica molecular que a voluntad puede “reescribir” un gen. Si el gen era defectuoso ahora se podía “corregir” y hacer un individuo sano eliminando una enfermedad cualquiera. O más aún, editarlo de modo que un organismo desarrolle un rasgo nuevo que antes no lo poseía. E incluso, generar un individuo superior. Sin enfermedades, más resistente a las condiciones adversas, más inteligente, más longevo… En otras palabras “eugenésico”, un “Superhumano”. Antinatural o sobrenatural, quién sabe, dejemos que los filósofos respondan esa interrogante. Ahora se tenía la capacidad de diseñar cualquier entidad...

Una cabaña oculta en el bosque - Mario Torres Valdivia

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UNA CABAÑA OCULTA EN EL BOSQUE      Cuando llegué caminando desde los prados, el paisaje de la llanura se veía como a través de unos cristales sucios. En seguida vino a mi mente el olor a trapeador viejo que se abandona en las bateas de latón o cobre, algo así como un manido recuerdo de años vividos, en los que no se acostumbraba la risa. Desde los árboles de pino, tan tiesos como las estacas que los bárbaros usan para empalar romanos, una pequeña y parda casucha parecía asomar con temor por ver que me acercaba a su puerta. Cualquiera diría, desde la distancia donde la veía, que en cualquier momento huiría aterrada por entre las ramas; que repentinamente, de la parte trasera, iría a desplegar unas enormes alas de polilla y se echaría a volar torpemente, sólo por el gusto de no estar más ahí; a pesar de esa ruinosa sensación, seguía avanzando hacia ella, más por un primario instinto de supervivencia que por espontánea voluntad; era ese mismo impulso que hace ign...